viernes, 28 de agosto de 2009

Paseando De Toledo a San Clemente, por el Toboso y Belmonte


La Ruta de Don Quijote comienza en la milenaria ciudad de Toledo, capital de Castilla-La Mancha, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. En este primer tramo, el caminante podrá descubrir los famosos molinos de viento, las plazas mayores, los castillos y la variada arquitectura popular, y comprobará la riqueza medioambiental que aportan las lagunas a toda esta zona.





El viajero, dejando atrás las estrechas y empedradas calles del casco viejo toledano, saldrá en busca de las huellas que dejaron por estos mismos caminos, hace ahora 400 años, un flaco jinete y su escudero.

Tras pasar Nambroca y el castillo de Almonacid de Toledo, la ruta se bifurca en dos ramales, el más norteño nos conduce a La Guardia y Lillo, en cuyo entorno pueden visitarse varias lagunas, como las de Longar y la del Altillo.

Si decidimos seguir el ramal sur, tras pasar por Mascaraque, pronto encontraremos la silueta de las ruinas del castillo de Peñas Negras en Mora, vigilando el camino hasta Tembleque, donde podremos detenernos a pasear por la Plaza Mayor, una de las más hermosas de toda La Mancha, con soportales sostenidos por columnas de granito y corredores de madera al estilo del siglo XVII.

En Villacañas resulta singular la presencia de los "silos", viviendas subterráneas, todavía en uso.

Nuevamente aparecen dos ramales que, atravesando Quero o el complejo lagunar de Alcázar de San Juan, donde encuentra


cobijo la variada avifauna manchega, confluyen en Campo de Criptana.

Los parajes de los alrededores hasta Mota del Cuervo, se encuentran todavía cubiertos por las siluetas de esos molinos centenarios que necesitaron la fuerza del viento para vencer a Don Quijote, y que les hicieron universalmente conocidos.

Muy pronto, llegaremos a El Toboso, donde la hermosa Dulcinea vivía ajena a la locura que causaba su belleza y ahora es posible visitar en el Museo Cervantino, las numerosas ediciones que allí se exponen de El Quijote.

El viajero llega ahora a Belmonte, localidad que conserva un extraordinario conjunto monumental, con importantes edificios civiles y religiosos, además de un impresionante recinto defensivo compuesto por su castillo, murallas y puertas.

Tras visitar Belmonte, este trayecto termina en San Clemente, famoso por su Plaza Mayor y declarado Conjunto Histórico, por la monumentalidad de sus iglesias, palacios y casonas, que han sabido aguardar pacientemente al caminante desde hace más de cuatro siglos.


Vista de los Molinos de Campo de Criptana (Ciudad Real)

Fuente: Turismo Castilla la mancha

Paseando De San Clemente a Villanueva de los Infantes, por las Lagunas de Ruidera

Estos parajes no sólo nos permiten conocer alguno de los conjuntos monumentales más importantes de La Mancha, sino también acercarnos a una de las mayores extensiones lagunares españolas, paso imprescindible de las aves migratorias en su viaje entre Europa y África.





En San Clemente, este itinerario ofrece al viajero tres ramales, pero es aconsejable comenzar en dirección Las Pedroñeras atravesando unas tierras que presumen con justicia de producir los mejores ajos de España.

Siguiendo después hacia el oeste, visitar la laguna de Pedro Muñoz.

Nuevamente en el tramo principal, se encuentra El Provencio, rodeado por las aguas del río Záncara. Desde allí, la Ruta de Don Quijote continúa su camino hacia Villarrobledo, que ha sabido conservar importantes vestigios de su pasado como la Plaza Mayor o las iglesias de San Blas y San Sebastián, junto con numerosas bodegas que son la base de la economía local, donde se sigue almacenando el vino como hace siglos, en gigantescas tinajas centenarias elaboradas con los barros de estas tierras.

Más al sur, en el entorno de Ossa de Montiel se localizan dos pasajes de especial importancia en las aventuras de Don Quijote: la mágica Cueva de Montesinos, donde descendió a través del tiempo, y las ruinas del castillo de Rochafrida.

Cerca de aquí, el viajero encontrará en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, uno de los más hermosos conjuntos lagunares de origen tectónico, protegidos en la actualidad no sólo por su interés paisajístico sino por la importancia de la abundante fauna que cobija, entre la que destacan el pato colorado o el aguilucho lagunero.

Retomado el camino, poco después, se divisará la silueta de Villanueva de los Infantes, declarado Conjunto Histórico por ser un importante enclave del Renacimiento y del Barroco.

Aquí murió Quevedo, en una celda del Convento de Santo Domingo, ahora convertido en alojamiento turístico.

Salpicada de iglesias, conventos y casas palacio, como la casa de Don Diego de Miranda, quien según la tradición fue el famoso Caballero del Verde Gabán, cuyas hazañas, Cervantes, tantas veces puso en boca de Don Quijote.


Complejo Lagunar de Pedro Muñoz (Ciudad Real)

Tinajas de Villarrobledo (Albacete)

Plaza de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real)

Fuente: Turismo Castilla la mancha

Paseando De Villanueva de los Infantes a Almagro y Calatrava la Nueva

El tercer sector de la ruta nos conducirá hasta los límites de La Mancha, por las soledades de unas sierras que sirvieron al caballero Don Quijote como lugar de retiro y meditación de sus nuevas y temerarias empresas.




Partiendo hacia el sur desde la monumental Villanueva de los Infantes, el camino desciende hasta el solitario castillo de Montizón, en el término de Villamanrique que ofrece, a quien quiera acercarse a sus murallas, una bella panorámica del río Guadalén corriendo a sus pies, entre un espeso bosque mediterráneo, donde todavía campean el lince, el águila imperial y la cigüeña negra.

Después, el viajero tomará rumbo norte hacia las interminables llanuras manchegas. Más adelante, dos opciones: hacia Santa Cruz de Mudela o Almuradiel.

Otros Conjuntos Históricos de la zona son Moral de Calatrava y Viso del Marqués, donde se encuentra el impresionante Palacio del primer Marqués de Santa Cruz que, pese a estar tan alejado del mar, sirve en la actualidad como Archivo Nacional de la Marina Española.

Tras volver al ramal principal y cruzar el embalse de la Cabezuela, el viajero divisará Valdepeñas entre un mar de viñas. Allí resulta obligatorio visitar tanto la frescura de la iglesia de los Trinitarios, como la de sus bodegas.

Siguiendo siempre hacia el norte, el viajero no podrá evitar darse un buen paseo por la Plaza Mayor de San Carlos del Valle, donde el tiempo parece detenido.

Siguiendo el cauce del río Azuer, sembrado de molinos de agua, pronto llegaremos a Manzanares, antaño cruce de las cañadas de La Mesta, y, en la actualidad, centro neurálgico de toda la comarca.

Nos dirigimos después hacia el oeste hasta llegar a Almagro, Conjunto Histórico que cuenta, entre otros muchos puntos de interés, con su Plaza Mayor o el Corral de Comedias.

El itinerario finaliza en el sacro convento-castillo de Calatrava la Nueva, en Aldea del Rey, desde donde el viajero divisará nuevamente las lejanías de Sierra Morena.


Detalle de una Cigüeña negra
Vistas del castillo de Calatrava la Nueva, en Aldea del Rey (Ciudad Real)
Detalle del Corral de Comedias de Almagro (Ciudad Real)

Fuente: Turismo Castilla la mancha

Paseando Del Valle de Alcudia al Campo de Calatrava

Presencia humana ancestral, aguas termales, volcanes, bosque mediterráneo y dehesas junto a grandes extensiones de vid, olivo y cereal, castillos y fortalezas que son referentes de nuestra historia, conforman este tramo, también lleno de pasajes cervantinos.




Comenzamos nuestro recorrido en Fuencaliente, donde a parte de disfrutar de los beneficios de sus aguas termales, origen de su denominación, merecen nuestra atención las numerosas pinturas rupestres en su entorno, que contienen algunos de los restos más antiguos de presencia humana en Castilla-La Mancha, como las Pinturas de Peña Escrita y la Cueva de la Batanera.

Desde allí, un ramal permite al viajero acercarse a conocer los yacimientos arqueológicos de La Bienvenida, y los paisajes de la Sierra de Alcudia.

Más adelante, un nuevo ramal accesorio conduce a Brazatortas. Este sector comunica frecuentemente su trazado, pero es aconsejable continuar el viaje en espiral y seguir camino en dirección este, para encontrarnos con importantes poblaciones como Almodóvar del Campo o Puertollano, donde el viajero podrá descubrir importantes muestras de la arquitectura industrial relacionada con la minería.

Una vez sobrepasada Villanueva de San Carlos, nuevamente aparecen dos ramales accesorios, enfrentados, como parecen estarlo sus dos famosas fortificaciones:
El sacro convento-castillo de Calatrava la Nueva, en Aldea del Rey, construido en el siglo XIII, que conserva tres recintos amurallados y la iglesia perteneciente al Convento que aquí tuvo la Orden. A poca distancia el viajero podrá encontrar las ruinas del castillo de Salvatierra, en Calzada de Calatrava, construido sobre una fortaleza musulmana que, a su vez, ocupó anteriormente un emplazamiento romano.


El camino pasa ahora cerca del volcán Columba en Granátula de Calatrava, donde puede visitarse la ermita de la Virgen de Zuqueca, de gran importancia arqueológica porque allí se han encontrado restos de estelas visigodas y un templo funerario de la Edad de Bronce.

En Valenzuela de Calatrava, este tramo entronca con el número 8, por el que continuaremos hasta Poblete y después, en dirección sur, hasta Almodóvar del Campo.

Sacro convento-castillo de Calatrava la Nueva, en Aldea del Rey (Ciudad Real)

También allí hay importantes yacimientos paleolíticos, como los de la laguna de Retamar.

Tras girar en La Nava hacia el norte, terminamos nuestro recorrido en Corral de Calatrava, atravesando un paisaje en el que pueden verse los cráteres y elementos volcánicos más importantes de la comarca.


Fuente: Turismo Castilla la mancha

Paseando De Albacete a Alcaraz y Bienservida

Desde Albacete, el municipio más poblado de Castilla-La Mancha, y tras aprovechar en parte la plataforma de la línea férrea Baeza-Utiel, que nunca llegaría a inaugurarse, este itinerario se adentra en las frondosidades de la Sierra de Alcaráz, hasta los límites de Sierra Morena.




Antes de emprender camino, el viajero deberá descubrir alguna de las muchas sorpresas que le aguardan en Albacete, entre las que merecen destacarse la Catedral y el Museo Provincial, con importantes secciones de arqueología, etnología, artes decorativas y prehistoria.

Resulta imposible hablar de Albacete sin hacerlo del producto más emblemático de su artesanía: los cuchillos, navajas o tijeras, que se pueden encontrar en muchos comercios.

Desde aquí, el viajero emprenderá camino a Balazote, que debe su fama internacional al hallazgo en sus proximidades de una escultura considerada una de las obras cumbre del arte ibérico, denominada la "Bicha de Balazote" que representa un toro en reposo con cabeza de hombre barbudo y que seguramente formaba parte de la decoración de un templo.

Túnel en las proximidades de Balazote (Albacete)

Vistas de la Sierra de Alcaraz en Bienservida (Albacete)

Avanzamos rumbo sur por las orillas del río Jardín, atravesando, antes de llegar a Robledo, dos zonas húmedas notables: la laguna de Ojos de Villaverde y la del Arquillo.

En las proximidades de Alcaraz, el viajero se encontrará con el Santuario de la Virgen de Cortes, importante centro de peregrinación y su casco urbano, con numerosas muestras arquitectónicas, destacando la iglesia de la Santísima Trinidad, la Plaza Mayor, la Lonja del Corregidor, la Torre del Tardón o la gran calle Mayor, con sus casonas blasonadas.

Por último, a través de la Sierra de Alcaraz, llegamos a Bienservida acercando al caminante en su recorrido hasta el Balneario de Reolid, a orillas del río Angosillo, muy cerca de la microreserva protegida de la garganta fluvial del Estrecho del Hocino, refugio de la nutria, donde las tranquilas aguas de su balsa, invitan permanentemente al baño.


Fuente: Turismo Castilla la mancha

Paseando De La Roda a los Campos de Montiel

Al norte de Albacete, la llanura manchega, también sabrá sorprender al caminante con hermosos cañones fluviales, como los que el río Júcar ha ido excavando con infinita paciencia.




Partimos de La Roda, punto neurálgico de comunicación con el Levante peninsular. En sus calles pueden hallarse buenos ejemplos de arquitectura civil y religiosa.

Rumbo sur, el viajero se encontrará a la altura de Munera, con un ramal que, procedente de San Clemente, se dirige a los Campos de Montiel. En este trecho sorprende la presencia de unas típicas construcciones abovedadas y circulares, construidas en piedra, denominadas cucos, cubillos y chozos, algunas de ellas todavía en uso, utilizadas como refugio por los pastores de la zona.

Pronto el camino presenta dos desvíos laterales hacia las cercanas poblaciones de El Bonillo y Lezuza, ambas famosas por la calidad de sus artesanías del esparto y el mimbre; ésta última, también importante enclave arqueológico donde pueden verse restos de una antigua calzada romana.

Tras cruzar una zona de lagunas y antes de llegar a El Ballestero, este trayecto se bifurca en dos ramales, uno que acerca hasta Pinilla y sus salinas, uniéndose poco después con el tramo número 2 que comunica San Clemente con Villanueva de los Infantes.

El otro ramal, conduce a Robledo, y desde allí, tras pasar por Alcaraz, siguiendo el curso del río Guadamena, continúa hacia Povedilla adentrándonos en la comarca de Campos de Montiel.


Tras bordear los límites comunitarios, la ruta enlaza cerca de Torre de Juan Abad con el tramo número 3, por el que el viajero deberá continuar hasta encontrar en Villahermosa un ramal que conduce al final del recorrido, hasta los restos del castillo de la Estrella, cerca de Montiel, pequeña población que sin embargo ha sabido dar nombre a todo un paisaje.


Vista de las Torres del Tardón y de la Trinidad, en Alcaraz (Albacete)

Fuente: Turismo Castilla la mancha

Paseando De Campo de Criptana a Tomelloso, Argamasilla de Alba y La Solana

Las andanzas del Ingenioso Hidalgo recorren de norte a sur el corazón manchego en este itinerario que comienza en Campo de Criptana, al pie de los famosos molinos situados en las cresterías de la Sierra de la Paz.






Aunque el paisaje de Campo de Criptana llegó a contar con 34 molinos, símbolo de identidad de toda una comarca, en la actualidad sólo conserva diez, siendo el más famoso, el denominado "Burleta".

Desde aquí el viajero atraviesa una inmensa llanura cerealista, en la que no resulta raro encontrarse con aves esteparias tales como avutardas, alcaravanes o sisones.

Un pequeño ramal acerca al viajero a Tomelloso, que todavía conserva numerosos testimonios de su pasado, como la Posada de los Portales y donde también se puede visitar el Museo Antonio López Torres, pintor natural de esta villa.

La ruta principal continúa ofreciendo un nuevo ramal hacia Argamasilla de Alba, población que surgió al amparo que ofrecían los cercanos castillos de Peñarroya y Argamasilla. De aquellos tiempos todavía conserva la Cueva de Medrano, donde Cervantes estuvo prisionero y según la leyenda empezó a escribir las aventuras del Ingenioso Hidalgo.

Una bifurcación permite al caminante acercarse al castillo y embalse de Peñarroya y al Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, formado por una serie de lagunas tectónicas conectadas en ocasiones por pequeñas cascadas, que cobijan gran cantidad de avifauna.


Cueva de Medrano en Argamasilla de Alba (Ciudad Real)

Será necesario regresar al camino principal para llegar a La Solana, que todavía conserva importantes muestras de la arquitectura de hace cuatro siglos, cuando era un importante centro comercial de La Mesta, como la Casa de Don Diego, el antiguo Palacio de los Condes de Casa Valiente, que hoy alberga la oficina de turismo y una sala de exposiciones, y, sobre todo, la Plaza Mayor.

Actualmente esta villa tiene una importante fuente de ingresos en una pequeña flor malva de estambres amarillos, que pasea orgullosamente su nombre por todo el mundo: el azafrán.


Vistas de las Lagunas de Ruidera (Albacete-Ciudad Real)

Fuente: Turismo Castilla la mancha